Los presidentes sudamericanos arroparon ayer al gobierno del presidente boliviano Evo Morales y expresaron un total respaldo a su gestión, sacudida por una severa crisis política y social.
Al terminar en esta capital una reunión extraordinaria para evaluar la crisis boliviana, los gobernantes de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur) llamaron al diálogo para superar las diferencias en ese país y resolvieron acompañar ese proceso.
En una declaración de nueve puntos leída por la presidenta chilena Michelle Bachelet, los mandatarios sudamericanos rechazaron las tendencias autonomistas que impulsan seis departamentos bolivianos, cuyos prefectos adversan al gobierno de Morales.
Bolivia vive la peor crisis sociopolítica en su historia con enfrentamientos entre la policía y los adversarios del gobierno de Morales en los departamentos gobernados por la oposición, con choques que han dejado más de 30 muertos.
La presidenta Bachelet convocó el pasado fin de semana a una cumbre extraordinaria de la Unasur en Santiago para propiciar una salida política a la crisis boliviana y cesar la violencia en esa nación altiplánica.
A la cita asistieron, además de Bachelet y Morales, los presidentes Alvaro Uribe Vélez (Colombia), Hugo Chávez (Venezuela), Rafael Correa (Ecuador), Luiz Inácio Lula da Silva (Brasil), Tabaré Vázquez (Uruguay), Fernando Lugo (Paraguay) y Cristina Fernández (Argentina).