Tras rendir una guardia de honor al cuerpo del ex alcalde de Veracruz, Francisco Ramírez Govea, el gobernador de Veracruz, Fidel Herrera Beltrán reconoció que con él se extingue una generación honorable de políticos veracruzanos, alumnos de los ex presidentes Adolfo Ruiz Cortines y Miguel Alemán Valdés.
«Es una generación grande la que se crea al lado de don Adolfo Ruiz Cortines, de Miguel Alemán Valdés, de don Francisco Rodríguez Cano de Rodríguez Clavería, de mexicanos y veracruzanos que honraron la política y al servicio público, son los tiempos, son las circunstancias, en la modernidad otros tenemos que hacer la tarea, y tratar de hacerlo bien para trascender en nuestro momento como ellos lo hicieron, vamos a cumplirle a Veracruz».
Insistió en la grandeza de las acciones que como político y como ser humano dejó como legado Francisco Ramírez Govea a Veracruz y a su familia.
«Hoy he venido a rendirle una guardia a un extraordinario ser humano, un gran abogado, un gran político que supo estar en su tiempo, y después a hacer espacio para otros que tuvieran su espacio, don Francisco José Ramírez Govea, alcalde, hombre cercano de don Adolfo Ruiz Cortines, amigo generoso, maestro, hombre de sabiduría y gran jarocho deja un legado muy grande y muchos testimonios de su ejecutoria como notario, como servidor público, como abogado, como maestro de muchas generaciones».
Ramírez Govea, falleció a los 84 años de edad tras estar postrado en cama varios meses; el reconocido abogado, fue fundador del Colegio de Notarios del Estado de Veracruz y ex apoderado general del Instituto Nacional de la Vivienda.
Fidel Herrera Beltrán reiteró que la notable trayectoria de Francisco Ramírez Govea fue sin duda, de las que siempre se recordarán porque aparte, pertenece a una respetable generación de políticos veracruzanos.
«Ramírez Govea fue pieza fundamental de Veracruz del despegue económico, del crecimiento y del turismo, sus escrituras para resolver conflictos, para dar fe y atraer inversiones fueron clave fundamental para explicarnos toda la transformación de un puerto que él quiso, que amó y a la que sirvió en todas formas y siempre, son los ciclos de la vida, se nos adelantan».