Jesús Esquivel / Proceso
Un eventual gobierno encabezado por Barack Obama realizará cambios radicales en la política interna y exterior de Estados Unidos.
De entrada pondrá fin a las prácticas de su antecesor George W. Bush: se basará en el «pragmatismo» en lugar de la «religión y la ideología»; en los «consensos», en lugar de la «imposición»; en la «inclusión» de sectores sociales desprotegidos, en lugar de los privilegios para los ricos; en la diplomacia y el diálogo en el marco de los organismos multilaterales, en lugar de la confrontación y la imposición imperial.
Dos documentos –uno elaborado por asesores del propio candidato y otro por líderes del Partido Demócrata– establecen objetivos, planes y métodos de trabajo que Obama impulsaría como presidente de Estados Unidos si –como indican las encuestas– gana las elecciones del martes 4.
«El objetivo más importante de los planes presidenciales de Obama es encontrar soluciones a los problemas inmediatos que enfrenta el país: la crisis económica, la incertidumbre militar en Irak y el descrédito internacional en la política exterior de Estados Unidos», establece el documento titulado Objetivos presidenciales de Obama, del cual Proceso obtuvo algunos fragmentos.
Otro documento, titulado Proyecto de presidencia de Barack Obama, elaborado por el Partido Demócrata, destaca que la personalidad del aspirante es un punto a su favor, pues, dice, «tiene la ventaja sobre su contrincante –el republicano John McCain– de ser un hombre de juicios prudentes, decisivo, inteligente y con mucha aceptación entre la población», virtudes que, afirma, le pueden facilitar el aprendizaje del manejo de la Casa Blanca.
Allan Lichtman, profesor de la materia de Política y Gobierno en la Universidad Americana, con sede en Washington, y especialista en elecciones presidenciales, dice a Proceso que gran parte del electorado estadunidense considera que a Obama le falta experiencia en temas gubernamentales como para ocupar la Casa Blanca.
Sin embargo, el documento elaborado por el Partido Demócrata sostiene: «Sin lugar a dudas, Obama tiene más experiencia sobre el manejo de los asuntos políticos en Washington que la que tenían Bill Clinton y George W. Bush cuando ganaron la presidencia de Estados Unidos. Obama lleva ya cuatro años como senador federal por el estado de Illinois».
El estilo Obama
De acuerdo con este documento, Obama dedicaría los primeros seis meses de su mandato a encontrar y definir soluciones a la crisis económica de corto y mediano plazos.
Adelanta: «Se organizarán sesiones abiertas en las que participarían los asesores económicos de Obama, junto con empresarios, académicos y ciudadanos afectados por esta crisis. El propósito: definir las propuestas más pragmáticas para enfrentarla de manera inmediata».
Tanto este documento como el elaborado por sus asesores señalan que Obama realizaría un ajuste tributario para inyectar liquidez al sistema financiero y al bolsillo de los estadunidenses con el propósito de detener el deterioro de la economía. En concreto, él propone reducir hasta en 12% los impuestos a las personas que ganen menos de 200 mil dólares al año; y aumentarlos a personas y empresas con ingresos anuales superiores a los 250 mil dólares.
«Obama tiene otra ventaja: es una persona receptiva ante los consejos. Tiene una personalidad tranquila que facilita la discusión de proyectos provenientes de todos los sectores políticos», sostiene el documento elaborado por el Partido Demócrata.
Y señala que su candidato estará abierto a las propuestas e ideas de todos los sectores de la sociedad civil y política. Recuerda que en ello será importante su personalidad y experiencia como organizador y activista comunitario.
Asegura que Obama «está comprometido de manera incondicional» con los proyectos y programas sociales del gobierno diseñados para mejorar la calidad de la educación, ampliar los servicios de salud, mejorar los salarios de los trabajadores, impulsar las regulaciones que controlen de manera estricta las prácticas del sector financiero, mejorar y garantizar la transparencia y rendición de cuentas de los funcionarios públicos a todos los niveles, y acabar con la influencia religiosa que se ha manifestado en la definición de las políticas federales en los últimos ocho años.
Prosigue: Los planes gobierno de Obama no se sostienen en la ideología partidista, «se concentran en la solución práctica de los problemas que lleven al país en la dirección correcta».
El documento –que ha sido pieza clave para la estrategia de campaña de Obama– también apunta que Obama dedicará más tiempo a los problemas que se quedaron archivados en la Casa Blanca debido a las prioridades ideológicas de Bush: «Habrá más atención al problema del consumo de drogas, a contener el descrédito del sistema judicial por motivos políticos, a generar en la sociedad más confianza hacia el poder legislativo, a atender los problemas urgentes en materia ambiental (…)»
Y lanza un compromiso hacia las minorías radicadas en este país: «Obama terminará con la persecución racial y la desconfianza hacia los extranjeros». Además, «promoverá con la ayuda del Congreso la aprobación y puesta en vigor de una reforma migratoria integral».
Ninguno de los dos documentos obtenidos por este semanario detalla la manera en que Obama llevará adelante sus planes. Lichtman, sin embargo, destaca en entrevista que no es muy difícil precisar esos planes.
Ofrece un ejemplo: «Sin tener un conocimiento específico sobre los problemas que el consumo de drogas en Estados Unidos provoca en México, Centroamérica o Colombia, Obama trabajaría con el Congreso estadunidense y con los gobiernos estatales y locales para ampliar los programas de educación y de rehabilitación en esta materia.»
Lichtman también afirma que el candidato demócrata «es consciente que a los países afectados por el narcotráfico les conviene atacar de manera frontal el consumo de drogas», pues al disminuir la demanda se golpean directamente los intereses del narcotráfico.
En materia migratoria, el académico considera que el gobierno de Obama reduciría la persecución y las redadas contra los indocumentados.
Más aún: «Obama no permitirá que la discusiones políticas caigan en la indefinición. A él le gusta cumplir y concretar sus objetivos. Por ello es muy importante anotar su tendencia a incluir ideas de todos los sectores de la sociedad», enfatiza Tom Daschle, exlíder de la bancada demócrata en el Senado y uno de los principales asesores sobre política nacional del candidato afroestadunidense, en un anexo del documento Proyecto de presidencia de Barack Obama.